
Es común que de repente sintamos esa impulso a hacer algo que (según nuestros principios, valores, bla, bla, bla) está mal, pero la verdad es que..............NO TIENE NADA DE MALO mientras no afecte, dañe o perjudique a terceras personas.
Estos prejuicios con los cuáles fuimos creciendo, nos cohíbe de sobremanera y muchas veces, nos impide actuar deliberadamente mirando la vida pasar y perdiendo oportunidades de ser realmente feliz.
Sólo es cuestión de pensar en lo que realmente queremos, y dejarnos llevar (responsablemente) por ese sentimiento que nos reboza más y más con cada día que pasa.
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