En cierta ocasión, suele suceder que nos encontamos con una persona a la cuál no veíamos hace un buen tiempo.
Es de esperarse que haya muchos temas de conversación, pero lo que más se espera (en este caso, con esta persona) es que al menos exista un giro respecto a cierta situación que era dominada por la confusión.
Pero para sorpresa de cualquiera, resulta ser que ni siquiera ha avanzado al nivel de aceptación y mucho menos al de adaptación.
Es frustrante saber que alguien pueda seguir reprimiendo a su yo interior por tanto tiempo, y que por miedo (eso creo) vea pasar la vida frente a sus ojos dejando pasar muchas oportunidades de realmente ser feliz.
En casos como estos, la Gran Muralla China no sólo se situa en dicho país asiático; sino también en el corazón de algunas personas que la usan como escudo para protegerse de "eso" que no "esta bien".
Doco
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