Es difícil ver las cosas desde la perspectiva de otra persona..pero más aún..tratar de entender y ponerse en los zapatos de los demás en situaciones nerviosas en dónde sobran los porqués.
Este es es caso mío del Viernes pasado, día en el cuál decidimo sirnos de jerga con un grupo de amigos al pub capitalino Coyote.
Se empezó con el pie izquierdo al salir tardísimoooooo y por ende; llegamos aún más tarde. El incentivo principal para ir esa noche, fue el bajo costo de las consumiciones..pero como todo tiene un algo por lo que no todo es color de rosa; la hora límite para la entrada a bajo costo era las 00:30.
Si sales a casi las 10:00 pm.. y, sumándole el hecho de viajar en un bus que parece hacer una guía turística (ya que para en cada esquina); tomar otro bus que toma el camino más largo para llegar allí.. y encimallegar al lugar y encontrar una fila de casi 2 cuadras es fácil de saber que no entraríamos a tiempo.
El hecho es que terminamos pagando en conjunto 650 % más de lo que tendría que haber sido (y que conste que no habíamos consumido todavía ni un vaso con agua en ese momento). Al entrar se sentía esa tensión de culpa y rabia entre nosotros; lo que se fue esparciendo como el intenso calor que se sentía dentro del lugar.
El local estaba repleto, no había por dónde pasar..y a medida que pasaba el tiempo; nos olvidamos de todo lo malo y empezamos a pasarla bien. Tragos, bailecitos, bromas y entre otras cosas; era lo que se vivía en nuestro grupo.
Como toda cosa buena, llegó el momento de venir(cosa que nadie quería hacer, porque pareciera que en ese momento la fiesta recién empezaba).
Tomamos el mismo camino por el cuál vinimos (ya que a esa hora, no había de otra) con la diferencia de que no había tráfico ni muchos pasajaeros; lo que hizo que llegaramos mucho más rápido.
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