En ese orden, y así en orden ascendente de mediocridad, fueron pasando las marcas que sólo se distinguian por su sabor en la calurosa tarde de ayer.
Acompañado por un compañero de trabajo, pasamos la tarde tratando de amenizar la misma en compañia de ciertas latas de las mencionadas marcas y al son de algunas músicas que estaban en el místico Nokia 303 de mi partner.
Se suma a la reunión, un primo al que hace años no veía....El tiempo y el alcohol se encargaron de dejar sus huellas en sus ojos ojerozos, su notable aliento a guarapo y su encantador tambaleo por los calles.
Sin ánimos de desprestigiar, es importante contar con bufones como estos de vez en cuándo...no solamente sirven como dispersadores del mal humor, sino que consiguen que valoremos cada una de nuestras vidas y darnos cuenta de que hay gente más loca que nosotros caminando por nuestro planeta.
Caía la noche y los mosquitos nos obligaron a dejar nuestro tan recóndito lugar de tragos, para pasar a las instalaciones callejeras de una lomitería aledaña a mi casa. La hamburguesa que nos servimos sirvió de colchón para las tibias papas fritas y aceitunas que nos servimos como media tarde.
A falta de cerveza, decidimos pedir más de ellas; sólo para darnos cuenta de que ya eran más de las 10 y mi compañero casi se queda a dormir en la comisaría. Un bus de la ciudad indígena de TOBATI fue la razón por la cuál exclamó: "Voy a Dormir en Mi Cama!" en un tono eufórico y aliviador.
Mi día termina en la ducha y luego encamado sin recordar ni qué horas eran, sólo con la certeza de que el despertador me haría ver la triste realidad resaquera a las 05:20 AM.
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